Arancha Sanz, fundadora de Punto y Punto, marca textil artesana aragonesa - La Voz de las Costureras
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Arancha Sanz, fundadora de Punto y Punto, marca textil artesana aragonesa

El triunfo de la artesanía textil sobre la globalización

Fotos de la galería e interiores: Noemi Martínez Pérez. Entrevista realizada durante la Feria de Artesanía de Aragón, diciembre de 2017, Auditorio de Zaragoza.

Camisetas únicas de diseño al servicio de la felicidad infantil. Eso y mucho más es Punto y Punto, marca especializada en prendas infantiles fundada por Arancha Sanz, diseñadora gráfica que ha forjado una vasta red de clientes en mercados artesanos del norte de España gracias a la exclusividad de sus creaciones. Una línea textil alejada del e-commerce y sustentada en una tienda nómada y cercana que brota paso a paso entre los pastos de la globalización.

Punto y Punto es la apuesta personal y familiar de Arancha Sanz, diseñadora gráfica zaragozana que encontró en el textil un modo de reciclaje profesional tras el cierre de Infodis, empresa de diseño gráfico de su propiedad que no pudo superar la crisis económica de 2008. Un afortunado bache que la condujo a la búsqueda de un medio de vida diferente, basado en la combinación de sus dos pasiones: el diseño gráfico y la costura.

Un nacimiento inesperado para un proyecto que ha ido creciendo día a día, mercado a mercado, sin la necesidad de una fuerte apuesta digital. La calidad, el diseño único y el trato cálido de esta artesana son su bandera, un sistema de trabajo que le ha llevado a la fidelización de clientes desde los primeros momentos de Punto y Punto. Una relación cercana con un público fiel que repite. «Hay niñas que las he visto crecer en estos siete años», explica. No en vano Arancha Sanz lleva casi una década diseñando productos textiles, marcados todos ellos por la impronta del diseño gráfico. Una experiencia adquirida durante los primeros años de su trayectoria profesional en la empresa de diseño gráfico Infodis, su primera iniciativa emprendedora.

«Allí trabajamos muchísimo durante muchos años, pero llegó 2008 y todo bajó. Así que decidí dejar Infodis y volver a mi afición. Mis hijos eran más mayores, me requerían menos, por lo que pude empezar a coser, a hacer cosas para mis sobrinas, para los cumpleaños de las compañeras de mis hijos… también comencé a hacer cosas para mi hasta que un día una cuñada mía me comentó que por qué no iba con mis creaciones a la feria de artesanía de su pueblo, Berlanga de Duero», recuerda.

La venta en mercados artesanos era un terreno nuevo para la diseñadora zaragozana, pero finalmente se puso el mundo por montera y acudió con sus obras textiles a probar suerte. Una determinación que le granjeó sus primeras alegrías, puesto que el éxito de su primera experiencia como artesana fue in crescendo, hasta el punto de que, siete años después, Punto y Punto se ha transformado en el «100% de mi trabajo. Considero que es una suerte poder vivir de algo que me encanta, con lo que disfruto», afirma.

Un amor por su actual camino profesional que es una de las claves de la consolidación de su marca. Y es que Punto y Punto se ha afianzado en el mercado artesano debido a que «a la gente le gusta lo que hago. Cuando haces cosas que te gustan, que gustan, y que además las haces con calidad, la gente repite, es muy fiel. Los clientes aprecian mucho las cosas hechas a mano, la diferencia. En este mundo tan globalizado llevar algo que no lleva nadie cada vez se aprecia más. Siempre digo que mis camisetas valen 15 euros, como en las cadenas de tiendas, pero no hay ocho millones iguales», expone.

Arancha Sanz, fundadora de Punto y Punto, marca textil artesana aragonesa, atiende a unos clientes en el mercado de artesanía del Auditorio de Zaragoza (diciembre 2017)
Arancha Sanz atiende a sus clientes en su puesto del Mercado de Artesanía sito en el Auditorio de Zaragoza. Foto: Noemí Martínez.

El producto estrella de la oferta de Punto y Punto es precisamente la camiseta infantil, aunque su oferta abarca diademas, horquillas, coleteros, neceseres con tela impermeable, fundas de gafas, monederos, fundas de libreta, baberos, mochilas, bolsas de almuerzo y bolsos.

«Intento que las prendas sean de calidad, las lavo antes de coser, también lavo la tela, coso todo a mano, lo plancho, después de cada feria repaso todo el material por si se hubiera manchado algo para volver a lavarlo…», comenta una artesana que huye del desperdicio de recursos. «Empecé con camisetas, pero no sabía cómo aprovechar los cachitos de tela que me quedaban, así que empecé a forrar botones y a hacer horquillas y diademas», recuerda.

La búsqueda de la exclusividad en cada diseño de Punto y Punto se traduce también en la transformación de muchas clientas en amigas. «Muchas de ellas me encargan, porque yo les doy múltiples opciones. En el momento que quedas con una persona y viene al taller, creas una relación que ya es de amistad», reconoce la diseñadora gráfica.

Un logro en el mundo digital actual, sobre todo teniendo en cuenta que Punto y Punto no cuenta con tienda online. Esto se debe principalmente a que el carácter único de sus diseños le impide tener stock. Sin embargo, en la actual era de internet, en la que la necesidad de presencia digital se da por hecho, realidades como Punto y Punto confirman que la red no siempre es indispensable. Arancha Sanz consigue sus ingresos mediante el trato personal y profesional, cara a cara, cliente a cliente. «Veo que la gente te compra más cuando ya te conoce», asevera.

Articulos de Punto y Punto, marca textil artesana aragonesa fundada por Arancha Sanz
Artículos de Punto y Punto. Foto: Noemí Martínez.

Coherencia entre realidad y deseo

El éxito de Punto y Punto se basa también en la consecución de una verdadera conciliación entre el trabajo y la vida personal. «Puedo bajar al perro por la mañana, tomarme un café con mis amigas… luego igual estoy hasta la una de la madrugada cosiendo, pero distribuyo mi tiempo», explica. «Para mí es un privilegio poder vivir de lo que me gusta y poder disponer de mi tiempo. Pienso que hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Ganar mucho dinero pero no tener tiempo ni para respirar no compensa», concluye.

Arancha Sanz ha conseguido, gracias al trabajo, el tesón y una apuesta laboral poco convencional, encontrar una forma de vida con la cual se siente cómoda. A pesar de los “efectos colaterales” la profesión costurera, como los dolores crónicos de espalda, esta artesana zaragozana vive en sintonía con sus anhelos personales y profesionales. La búsqueda de ese modo de vida sereno y menos consumista de hecho es una tendencia en alza en la actualidad. «Pienso que la crisis ha llevado a la gente a volver a lo de antes. Hace años no había un zapatero que te pusiera tapas, ahora en mi barrio hay un zapatero que no da abasto, porque hemos aprendido que en lugar de tiras la botas, igual puedes arreglarlas y te cuesta menos que unas nuevas», asegura.

Esta inclinación social por la recuperación de recursos se traduce también en una creciente afición por la costura. Y por eso a Arancha Sanz no le faltan ofertas como maestra en talleres de costura, muchas de las cuáles no puede aceptar por falta material de tiempo. «La cabeza me va más rápido que las manos, no hago todo lo que quiero hacer porque no me da la vida», bromea. Arancha es profesora, pero también alumna. De hecho asiste a clases de corte y confección con Merche, una profesora que le «encanta» y gracias a la cual puede incorporar mejoras y novadedes en Punto y Punto.

Múltiples fuentes de inspiración

Arancha Sanz evita la repetición de diseños, debido a lo cual su mente está en permanente busca de inspiración. «La camiseta de Frida la llevaba en la cabeza hacía muchísimo tiempo, pero no encontraba la forma de abordarla. Le doy muchas vueltas a todos los diseños porque tengo que optimizar el trabajo. Tengo que pensar cómo lo hago y cómo lo diseño para que tenga el efecto que busco. La camiseta de Frida me costó mucho sacarla, la inspiración me vino cuando encontré la tela de rosas y calaveras, que es muy mexicana. Al verla supe cómo hacer las flores de la cabeza, porque el resto lo tenía más o menos pensado», explica.

Articulo de Punto y Punto, marca textil artesana aragonesa fundada por Arancha Sanz
Diseño con la imagen de Frida. Foto: Noemí Martínez.

La diseñadora gráfica primero dibuja sus ideas a mano alzada y posteriormente escanea y retoca los bocetos en el ordenador hasta que consigue el diseño que busca. Un trabajo en el que colabora su marido, ilustrador formado también en la Escuela de Artes de Zaragoza, institución en la que Arancha Sanz obtuvo su titulación.

Una vez elegido el diseño la artesana escoge las telas, que adquiere en pequeñas cantidades en Madrid y tiendas online para acentuar la exclusividad de sus diseños. Además «todo está cosido a mano, pego los diseños para que no se muevan con fiselina de doble cara, por eso se pueden meter en la lavadora», comenta.

Los productos de Punto y Punto se encuentran en ferias de artesanía de Aragón, Navarra, País Vasco y Cantabria a las que acude regularmente. «Voy a la feria de Santo Tomás, en San Sebastián, allí tengo muchas clientas que saben que voy y vienen al puesto. Hay muchas ferias donde tengo clientes que saben que voy todos los años, llegan según estoy montando, y me dicen que quieren ir antes que sus amigas para elegir primero ellas. Para mí eso es un gusto», manifiesta con cariño y simpatía.

Arancha Sanz, fundadora de Punto y Punto, marca textil artesana aragonesa, atiende a unos clientes en el mercado de artesanía del Auditorio de Zaragoza (diciembre 2017)
Arancha Sanz atiende a sus clientes en su puesto del Mercado de Artesanía sito en el Auditorio de Zaragoza. Foto: Noemí Martínez.

Aunque la mayoría de sus diseños están dirigidos a público infantil, desde los tres meses de edad, también hace camisetas por encargo para adultos. De hecho, Arancha Sanz incorpora nuevos productos por demanda de sus clientes habituales. «Las mismas clientas me dan ideas», explica.

Sin embargo, los niños de hasta seis años y las niñas hasta los diez, son los principales destinatarios de su creatividad. «Tengo la suerte de hacer producto para niños, y los niños crecen. Por eso, si una clienta está contenta con una prenda para su hijo, se acordará de mí. Eso se consigue con la calidad», afirma.

Punto y Punto es un proyecto personal y familiar, una afortunada anomalía en la trayectoria profesional de una diseñadora gráfica emprendedora que ha desafiado ese Goliat digital que es la red de redes a golpe de calidad y exclusividad. La vida de Arancha Sanz dio un dichoso vuelco tras la crisis del año 2008, un revés que la colmó de razones para retomar su afición, su profesión y su vida. Ya que diseño gráfico y costura son todo uno en esta artesana y sus creaciones. Un derroche simpatía, profesionalidad y pasión por la artesanía textil que nadan a braza firme en un mar plagado enormes buques digitales.

 

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