Martina en el País de las Hadas (XXXIV)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Nieves no podía creer lo que había acontecido la noche anterior. Aunque no podía estar segura al cien por cien de que hubiera pasado, puesto que cayó profundamente dormida tras la aparición de su madre como hada.

La chica se sentía tan ilusionada y confusa que no sabía qué creer. La mente adulta que se forjaba en su cabeza la impulsaba a negar lo que había visto y oído. La madre fallecida la había vuelto a visitar por primera vez desde que hiciera su primera comunión para avisarle de que algo malo iba a pasar.

Martina en el País de las Hadas (XXXIII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Habían pasado once años desde la muerte de Martina y Nieves cumplía los 16. La niña voluntariosa, alegre y trabajadora se había transformado en una mujer prematura que empezaba a dejar de creer.

El acercamiento de la edad adulta es demoledor para los sueños. La acumulación de dolores provoca una contradictoria indolencia que muchas personas no desean, pero que terminan padeciendo. Como todo iba muy rápido en la vida de Nieves, el descreimiento de la edad adulta le había llegado antes de su mayoría de edad.