Luisa Reyes, la concursante más flamenca de Maestros de la Costura

«Es un orgullo poder hacerle la ropa a mi familia, lleva un pedacito de mí»

 Foto de la galería: Shine IberiaFoto interior: Luisa Reyes.

Luisa Reyes llegó como un torbellino flamenco y se quedó en Maestros de la Costura hasta el final. Una costurera experimentada que siempre defendió sus creaciones a capa y espada, y que nunca perdió la alegría. Casada, con dos hijas que adora y viste, Luisa Reyes cose desde los catorce años y sueña con mostrar sus trajes en la Pasarela Flamenca de Jerez. Una modista simpática que, gracias a su tercera posición en el programa, obtuvo como premio un workshop Eometric de patronaje a medida de cuatro días del diseñador Estanislao. Un gran activo para sus actuales alumnas y para todo lo que esta costurera quiera emprender en el futuro.

Pa, aprendiz de Maestros de la Costura

«Mucha gente me ha dicho que se ha animado a coser a raiz del programa»

 Foto de la galería: Shine Iberia.

Pa entró en Maestros de la Costura con la suavidad de la brisa marina que tantas veces acarició su rostro, pero sus pasos silenciosos la llevaron firmemente muy cerca de la final. Gallega, licenciada en Publicidad y madre de seis hijos, esta concursante procedente de familia de marinos lleva la costura en la retina desde niña. Y en el corazón. Una querencia transmitida por su gran referente, su madre, una costurera que tejió la ropa de sus trece hijos, nueve de los cuáles fueron muchachas que pudieron lucir, el día de su boda, un traje cosido por la mujer que les dio la vida. Ahí es nada.

Shaoran, el sastre “preppy” de Maestros de la Costura

«La sastrería combinada con el diseño crea un mundo mágico»

 Foto de la galería: Shine Iberia.

El perfeccionista Shaoran fue el primer aprendiz en abandonar Maestros de la Costura, concurso de RTVE que busca premiar al mejor modista de España, pero su contribución le dio un toque difícil de olvidar. Sastre hijo de modistas, su nombre, que cambió de modo legal, significa «pequeño lobo», un carácter que imprime en su particular estilo «preppy». Nacido en la localidad gaditana de San Fernando, lleva la técnica en la sangre, confiesa, y busca la inspiración en la moda victoriana. La sastrería es una artesanía incompatible con las prisas y esa característica llevó a Shaoran a ser el único aprendiz en no presentar ningún conjunto en una prueba. Ese espíritu detallista, que sumado a la escasez de tiempo jugó en su contra en el programa, es sin embargo un gran valor en su búsqueda de su estilo: un tipo de prendas masculinas que se puedan usar «en actos sociales y a la vez ser usado para otro tipo de eventos más cercanos a una filosofía de vida sibarita», explica.