Esther Vicente, de Artesviro, escuela de tocados y bolillos en Zaragoza
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Esther Vicente, creativa de Artesviro, escuela y tienda de tocados y bolillos en Zaragoza

Tocados fosforescentes que iluminan la tradición del encaje de bolillos

Arriba, Esther Vicente y una selección de sus trabajos. Fotos de la galería e interiores: Noemí Martinez.

Tocados de alta costura y encaje de bolillos son el cóctel que hace posible Artesviro, iniciativa de las hermanas Esther y Chus Vicente. Pasarelas de tendencias, desfiles de tocados fosforescentes, sesiones profesionales de fotografía y cursos de confección de tocados son parte de los frutos que esta tienda zaragozana ha dado en apenas cuatro años de funcionamiento.

Artesviro, situada en la calle Mariana Pineda de Zaragoza, es una tienda de tocados y academia obra de las hermanas Esther y Chus Vicente. Un tándem en el que la primera se encarga de la docencia y la parte artística, y la segunda a logística, marketing y comunicación.

De esta manera, Esther Vicente, sombrerera titulada en la Academia Vélez-Per de Madrid, es la encargada del diseño y confección de tocados de alta costura, es decir, piezas personalizadas y únicas que diseña y elabora para sus clientas. Además, esta creativa dedica espacio también a la formación, tanto en el campo de la sombrerería como del encaje de bolillos.

Artesviro, academia y tienda de tocados de alta costura y encaje de bolillos
Matilde, Teresa, María Jesús, Pilar, Esther, Sara, María José y Esther. Son miembros de uno de los grupos de bolillos de Artesviro, con el cual pasé una tarde superdivertida. ¡Un beso a todas! Foto: Noemí Martínez.

«Desde que hace veinte años empecé a hacer encaje de bolillos me enganché. En cuanto empiezas a manejar los bolillos te enganchas. Es una técnica que te hace concentrarte mucho, que te hace pensar, y eso es algo que me gusta mucho» confiesa Esther, quien recuerda sus inicios en el encaje con simpatía. «Entonces hacía puzles, y cuando llené mi casa, la de mis padres y la de todo el mundo de puzles me dije que ya no podía hacer más –bromea-. En ese momento encontré a una persona que me enseñó encaje de bolillos», recuerda.

De hecho, su incursión en la docencia comenzó precisamente con clases de bolillos impartidas en la Asociación de Encajeras de Calatayud, que tuvo que abandonar al mudarse a Zaragoza y fundar Artesviro. Actualmente, esta academia zaragozana fundada por dos hermanas cuenta con 24 alumnas de bolillos procedentes de diversas localidades de las provincias de Zaragoza y Huesca, muchas de las cuáles acuden desde el comienzo de la actividad de la tienda. Esther imparte cursos regulares de encaje de bolillos lunes, miércoles y jueves. Los martes los reserva para clases particulares. «Normalmente se empieza con Torchón, aunque tengo una alumna que va a empezar encaje de Cluny. El pasado curso ya empezamos con encaje ruso y encaje de cantú», explica la Esther Vicente. «Han hecho un muestrario de arañas, un muestrario de puntos… Este año vamos a empezar con inicios y cierres», comenta.

Artesviro, academia y tienda de tocados de alta costura y encaje de bolillos
Esther guía a una de sus alumnas de bolillos. Foto: Noemí Martínez.

Unas clases presididas por el buen ambiente y las ganas de aprender y pasar un rato agradable. Unos grupos de encaje que oxigenan la mente, celebran y conviven en torno a una labor que engancha como pocas. «El bolillo es una droga sana. Te hace pensar mucho, te tienes que concentrar. En otras labores puedes ver la televisión y seguir haciendo, con el bolillo no: como no estés concentrada te confundes. Como te absorbe tanto y necesitas tanta concentración, desconectas totalmente. Es muy bueno para la cabeza y para ejercitar las manos, la agilidad que coges en las manos es tremenda. En el bolillo mueves todos los dedos. Y el sonido del bolillo es encantador. Cuando estás en silencio y solo oyes los bolillos… eso relaja un montón», asegura.

A las clases de Esther acuden mujeres con una media en torno a los cincuenta años, aunque también tiene alumnas más jovencitas, como una estudiante de 26 años que ha conseguido que su madre acuda con ella a sus clases. Muchas de las mujeres que allí aprenden acuden juntas a encuentros de bolillos, eventos cada vez más populares en los que comparten información y experiencias con personas que ven solamente de encuentro en encuentro.

Artesviro, academia y tienda de tocados de alta costura y encaje de bolillos
Máscara elaborada por Esther Vicente, que porta una de las alumnas más divertidas de la academia. Foto: Noemí Martínez.

Tocados de alta costura que brillan en la oscuridad

Además de las clases de encaje de bolillos, Esther Vicente ofrece también cursos de tocados. «Hay un curso de iniciación al tocado, de tres horas, en el que sobre una base hecha enseño a colocar los adornos, coser la peineta y montar el tocado. Tenemos también un curso avanzado de seis horas en el que cortamos la base que vamos a hacer, normalmente un plato, alambramos el tocado, le damos forma, lo moldeamos y lo adornamos. Y luego está el curso continuo, los lunes de 10.00 h. a 12.00 h. y en este sí que se aprenden todas las técnicas de sombrerería. Tengo un temario básico y doy un diploma», explica.

Los cursos puntuales de tocado tienen horario flexible, adaptados a las circunstancias personales de las alumnas, por lo que en ocasiones se imparten en fin de semana por motivos laborales de los aprendices.

Artesviro, academia y tienda de tocados de alta costura y encaje de bolillos
Trabajos elaborados en la academia. Foto: Noemí Martínez.

Y es que el tocado es una de las estrellas creativas de Artesviro. «Es un producto que trabajo a medida, personalizado, no hago dos iguales, son tocados de alta costura», comenta Esther. Un trabajo artesano asequible, puesto que los precios de los tocados de Artesviro rondan desde los 28 euros «hasta lo que quieras», apunta, todo en función de trabajo y materiales requeridos. «Lo más caro que tengo ahora es una chistera de novia moldeada a mano por 490 euros», expone.

«Tengo tocados de fantasía que hago para sesiones de fotos, pero si meto las horas que me ha costado hacerlo y los materiales… no es vendible. Lo hago para desfiles o para sesiones de fotos. Porque también nos gusta irnos un poco de la cabeza –bromea- y hacer cosas diferentes, yo lo necesito», manifesta Esther. Unos trabajos creativos que dan frutos singulares como su colección de tocados brillan en la oscuridad. «Hicimos un desfile de tocados fosforescentes (link a video) a oscuras, algo que no se ha hecho nunca en Zaragoza. Hicimos el desfile en el Hotel Boston», recuerda.

Artesviro, academia y tienda de tocados de alta costura y encaje de bolillos
Trabajos elaborados en la academia. Foto: Noemí Martínez.

El tocado es una prenda asociada popularmente a los grandes eventos, generalmente bodas, que requiere de un delicado proceso de diseño para que encaje en el rostro de una persona como un guante. «Aquí tengo tocados de muestra, aunque a veces las clientas traen una fotografía de un tocado que les gusta. Yo les pido que traigan el vestido con el que llevarán el tocado, o al menos una fotografía, porque influye mucho a la hora de diseñar el tocado. El peinado también influye mucho, las facciones de la cara, la cantidad de pelo, la personalidad de cada uno, la edad…», explica.

Por ejemplo, tal y como apunta la creativa de Artesviro, a unas facciones redondeadas tienden a favorecerle los tocados alargados, mientras que a los rostros más largos tienen la suerte de encontrar encaje en cualquier tipo de tocado. Aunque, según recuerda Esther, a pesar de que una clienta apueste por un complemento que a priori no le favorezca, siempre hay técnicas que ayudan a acomodarlo para que luzca perfecto.

«A una chica joven no le puedes poner un plato muy serio que llevaría una madrina. Se lo podrías poner pero cambiando complementos de modo que sea más informal», apunta a modo de ejemplo.

Artesviro, academia y tienda de tocados de alta costura y encaje de bolillos
Bolillos tallados a mano por el marido de una alumna de Esther. Han recibido numerosas ofertas de compra en encuentros de bolillos. Foto: Noemí Martínez.

Pasarelas de moda y sinergias con otros profesionales

Además del diseño de tocados y la docencia, Artesviro ha llevado a cabo diversas colaboraciones con profesionales procedentes de otros campos, como la fotografía. De esta manera, Esther y Chus Vicente han prestado y diseñado tocados para sesiones fotográficas con Oscar Parra Photographer, Juan García o Alain Perdomo.

En este sentido, Artesviro también diseñó ex profeso una pequeña colección de sombreros y tocados para una sesión de fotografía estilo vintage años 40 por petición de Cristina, de Color Me Makeup Studio. Asimismo, y colaboración con la diseñadora Silvy Sanctuary, confeccionaron una serie de sombreros y tocados para una sesión de fotografía de estética fantástica y gótica obra de Alain Perdomo.

Por otro lado, Artesviro también participa regularmente en desfiles y pasarelas de moda, entre los que se encuentra el Primer Desfile de tendencias del Mercado Central.

Finalmente, Artesviro ofrece también cursos de costura y de flores de tela, así como la confección de complementos a medida tales como decoración de zapatos, decoración de vestidos, cinturones a medida y porta alianzas personalizados.

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