Martina en el País de las Hadas (L)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Nieves se sorprendió tanto al encontrarse de bruces con el chico que llenaba su corazón que tuvo la osadía de invitarle a sentarse con ella. La visita de su madre y su abuela la noche anterior en forma de hadas había ablandado su corazón y derribado la coraza que alzaba para defenderse de sus debilidades.

Sebastián se sorprendió por el ofrecimiento, pero aceptó sin pensárselo dos veces. La maestra estaba tejiendo. Se veía muy hermosa rodeada de lanas y con la mirada baja atenta a su labor. Esa era la estampa que había imaginado todos esos años en los que había tenido a Nieves en la mente. Desde que llegó a su conocimiento el relato de una niña que tejía una manta para honrar la memoria de su mamá, el pastor había pensado mucho sobre cómo sería esa chica.

Centro de Cuidados y Conservación de Elefantes Wildlife SOS

Jerseys de lana para elefantes maltratados

Fotos de la galería: Roger Allen.

Un grupo de mujeres de la ciudad india de Mathura tejen ropa de abrigo para proteger del frío del invierno a elefantes que abandonados que han sufrido maltrato. Las tejedoras pertenecen al Centro de Cuidados y Conservación de Elefantes Wildlife SOS, que se dedica al rescate de elefantes que han sido víctimas de abuso.

Tal y como explica Ernesto Santillán en la web Cultura Colectiva, Kartick Satyanarayan, fundador de la protectora india de elefantes, afirma que aislar a estos animales del frío es una tarea fundamental, puesto que muchos de los paquidermos acogidos sufren problemas de artritis que se agudizan con las bajas temperaturas del invierno.

Martina en el País de las Hadas (XLIX)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Nieves se despertó renovada la mañana posterior a la visita de su madre y su abuela en forma de hada. La paz que sentía llenaba todos los rincones de su cuerpo. Pensaba con mayor claridad.

Era domingo, la mañana posterior a la romería del pueblo. La maestra se levantó, se aseó y bajó a colaborar en la preparación del desayuno con sus tías, que ya se encontraban atareadas en la cocina.

Después del desayuno, durante el cual consiguió escapar de miradas socarronas e inquisitivas, decidió ir a la plaza a tejer. El día se había levantado caluroso: era un gran momento para coger su labor y ser feliz.