Martina en el País de las Hadas (XLVIII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Las romerías que el pueblo de Nieves organizaba en honor a diferentes santos y santas eran los días favoritos de sus habitantes. A los viejos les alegraba el corazón y a los muchachos y muchachas les brindaba la oportunidad de cortejarse en un contexto en el que sentían que eran libres de hacerlo sin la mirada crítica de los padres.

La maestra del pueblo era demasiado mayor para necesitar el consentimiento de nadie para bailar o recibir el flirteo de algún hombre. Pero lo cierto es que no hacía ni lo uno ni lo otro. Únicamente bailó con hombres de su círculo de confianza, pero por supuesto, rechazó a Sebastián. El pastor no insistió y dejó a Nieves con sus allegados. La romería terminó y todos se fueron a sus casas a cenar y dormir.