Martina en el País de las Hadas (XXIV)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Las labores tienen algo hipnótico que a Nieves siempre le habían recordado al santo rosario. La monotonía de la acción mecánica, tanto del rezo como de las labores, la llevaba aun estado en el cual su mente se vaciaba de pensamientos innecesarios. El recuerdo inconsciente de las tareas y situaciones cotidianas desaparecía y a su mente llegaban pensamientos más seleccionados.

Nieves estaba tejiendo una larga hilera de puntos iguales en ganchillo. Una actividad repetitiva que le había ayudado a centrar su cabeza en un solo pensamiento: la llegada de la pubertad. Esa misma mañana la pequeña había menstruado por primera vez, pocos días después de su duodécimo cumpleaños.

Martina en el País de las Hadas (XXIII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

El pueblo entero abarrotó la iglesia el día de la primera comunión de los niños que ese año cumplían nueve años. Y entre ellos estaba Nieves, una niña renovada que había confeccionado, cosido y bordado con sus propias manos el vestido que lucía para tan importante día.

La ceremonia comenzó y la muchacha repitió de manera automática todos los pasos que había memorizado. Levantarse, sentarse, arrodillarse… sabía de memoria cada fase de la misa, así que tenía tiempo para otear la iglesia en busca de su hada-mamá.