Martina en el País de las Hadas (LIV)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Nieves se despertó de la siesta con una sonrisa en los labios. Había soñado con su madre y con su abuela. Apenas recordaba la larga conversación que había tenido con ellas, únicamente conservaba la sensación de paz que su presencia siempre le había procurado.

La maestra del pueblo se daba cuenta de que esa sería la última visita de sus queridas hadas. Nieves ya era toda una mujer, sin miedos y tristezas infantiles, sin la inseguridad de la adolescente. Ya no temía el amor de un buen hombre con el que probablemente contraería matrimonio como era costumbre. Aunque a ella no le importara el ritual. Permitirse el lujo de amar había sido por sí mismo el paso que necesitaba para entrar en la edad adulta.

Martina en el País de las Hadas (LII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Las campanas del pueblo repicaban al tiempo que los habitantes, vestidos con sus mejores galas, acudían a la misa de domingo. Nieves se había puesto preciosa para la ocasión. Tomó el brazo de su padre y como cada semana, acudió a su cita con la iglesia acompañada de toda su familia.

Durante el rito estaba más fuera que dentro del templo. A la salida de misa solía pasear con Sebastián, así que tenía muchas ganas de que el cura se diera prisa para poder encontrarse con su enamorado cuanto antes.

Martina en el País de las Hadas (L)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Nieves se sorprendió tanto al encontrarse de bruces con el chico que llenaba su corazón que tuvo la osadía de invitarle a sentarse con ella. La visita de su madre y su abuela la noche anterior en forma de hadas había ablandado su corazón y derribado la coraza que alzaba para defenderse de sus debilidades.

Sebastián se sorprendió por el ofrecimiento, pero aceptó sin pensárselo dos veces. La maestra estaba tejiendo. Se veía muy hermosa rodeada de lanas y con la mirada baja atenta a su labor. Esa era la estampa que había imaginado todos esos años en los que había tenido a Nieves en la mente. Desde que llegó a su conocimiento el relato de una niña que tejía una manta para honrar la memoria de su mamá, el pastor había pensado mucho sobre cómo sería esa chica.