Martina en el País de las Hadas (XXIII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

El pueblo entero abarrotó la iglesia el día de la primera comunión de los niños que ese año cumplían nueve años. Y entre ellos estaba Nieves, una niña renovada que había confeccionado, cosido y bordado con sus propias manos el vestido que lucía para tan importante día.

La ceremonia comenzó y la muchacha repitió de manera automática todos los pasos que había memorizado. Levantarse, sentarse, arrodillarse… sabía de memoria cada fase de la misa, así que tenía tiempo para otear la iglesia en busca de su hada-mamá.

Martina en el País de las Hadas (XXII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

El estruendo que la pequeña caja de fotografías hizo al caer al suelo alertó a la familia de la pequeña Nieves. Su padre corrió hacia las escaleras al darse cuenta de que su hija no estaba en la planta baja y que el ruido procedía del desván.

Ricardo subía los escalones de tres en tres. Ya no era un chiquillo, pero el susto que llevaba en el cuerpo le dotaba de una agilidad que creía perdida. Estaba aterrado. Desde que perdió a su esposa temía el dolor. Le horrorizaba la idea de que a sus dos pequeños les pasara algo malo. Se había transformado en un padre exigente y sobreprotector que velaba como un perro pastor por sus cachorros.