Martina en el País de las Hadas (XXXVI)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

El cuarto de costura  estaba abarrotado de obras inconclusas. Días después la muerte de Purificación, su nieta Nieves se había armado de valor para ir guardando todos los tapetes y prendas de ganchillo que su abuela no había podido finalizar.

Cada vez que tomaba entre sus manos una de esas obras de arte que solamente su abuela sabía tejer, el olor de Purificación salía despedido y abarrotaba las fosas nasales de Nieves. Y a cada bocanada de abuela que respiraba, la asaltaba un interminable llanto reparador.

Martina en el País de las Hadas (XXXIV)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Nieves no podía creer lo que había acontecido la noche anterior. Aunque no podía estar segura al cien por cien de que hubiera pasado, puesto que cayó profundamente dormida tras la aparición de su madre como hada.

La chica se sentía tan ilusionada y confusa que no sabía qué creer. La mente adulta que se forjaba en su cabeza la impulsaba a negar lo que había visto y oído. La madre fallecida la había vuelto a visitar por primera vez desde que hiciera su primera comunión para avisarle de que algo malo iba a pasar.