Martina en el País de las Hadas (XLIV)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

La maestra tejedora del pueblo vivía tranquila su nueva ventura. La montaña que había forjado el sino de todos los habitantes de la región se mostraba generosa con los bienes que ofrecía y nadie sufría ninguna adversidad. Nieves no podía pedirle más a la vida.

La chica había decidido enseñar a tejer y coser en la escuela en horario extraescolar. De este modo, los chicos y chicas que lo desearan, podían adquirir unas destrezas útiles que les servirían también como vehículo de emociones.

Martina en el País de las Hadas (XLIII)

Autor de la fotografía: http://www.viktorhanacek.com/

Durante los primeros días de trabajo de Nieves en la escuela del pueblo, la maestra emérita estuvo a su lado. La asesoró sobre todo lo que necesitaba saber para gestionar la institución más querida del lugar. Una vez transmitido el conocimiento, recogió sus cosas y se marchó.

La que había sido maestra durante tantos años no tenía hijos. La vida y su determinación le habían llevado a mantenerse soltera. Ella solía ironizar cuando le preguntaban sobre esa situación poco frecuente en aquellos tiempos.