Entrevista a Lluis, segundo clasificado en Maestros de la Costura 4
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Entrevista a Lluis, segundo clasificado de Maestros de la Costura 4

«Para mí la costura es mi vida, es lo que me hace volar»

Lluis llegó a `Maestros de la Costura 4´ con pie firme, barbilla alta y mucha actitud. No en vano este barcelonés de 26 años se alzó como segundo clasificado de la cuarta temporada de un concurso que, reconoce, no había visto en sus ediciones anteriores. Formado con un modista que elaboraba prendas de alta costura dirigidas a condesas, a Lluis le ha tocado pelear su pasión desde su casa, ya que sus padres, ferreteros de profesión, no le pusieron fácil el acceso a la costura de forma profesional. El camino, que no ha sido sencillo, ha derivado en el lanzamiento de su propia firma, marcada por ese sentimiento con el que impregna todo lo que hace. Un `duende´ que ya reconoció Mercè, profesora del Institut Catalá de la Moda en el que estudió, y en el que encontró una familia que recuerda con cariño. Enamorado de la obra de Balenciaga, a Lluis Mengual aún le queda mucha tela que cortar.

LA VOZ DE LAS COSTURERAS: ¡Enhorabuena por tu segundo puesto en `Maestros de la Costura´4! Has tocado la victoria con la punta de los dedos, ya que la decisión fue muy difícil para el jurado. ¿Cómo se siente un subcampeón de un programa al que quisieron entrar 14.000 personas?

LLUIS MENGUAL: La verdad es que me siento victorioso. Es algo curioso, ya que nada era esperado, ni el hecho de participar en al programa. Haber llegado hasta el fin de esa historia, siendo en parte protagonista ya que pude llegar hasta el duelo final, te hace sentir bien. Te hace sentir valiente.

L.V.C.: ¿Le podrías contar a las personas que leen La Voz de las Costureras la historia que hay detrás del conjunto que diseñaste para la final?

L.M.: Todo lo que hago intento impregnarlo de sentimiento. Si hay algo que a mí me enamora es que todo lo que coso vaya acompañado de una historia. Ese vestido formaba parte de un sentimiento de victoria, de ver hasta donde había llegado en Maestros de la Costura 4 y por eso me quise representar a mí como si yo fuese un vestido. Pensé: ¿Qué vestido sería? ¿Qué querría expresar? ¿Solo siendo vestido podría transformar a cualquier mujer? Y si yo fuese una mujer que fuese a una alfombra roja, ¿qué vestido me pondría? Por eso quise trabajar la forma, la silueta, que resaltase todo lo bueno, que disimulase lo malo, que insinuase, que vistiese y que enamorase, no solo son su forma sino con su movimiento y a la vez que no te amargara ningún momento ni ninguna fiesta. Por eso debía acompañarse de pequeños detalles de practicidad que no matasen la esencia elegante que lo envolvía. Esas cosas fueron en las que yo me sumergí para sacar ese vestido.

L.V.C.: Tu línea ya está en marcha, con una web, https://lluismengual.com/, operativa. ¿A qué público te diriges? ¿Qué proyectos tienes en marcha a partir de ahora en relación con tu marca?

L.M.: Sinceramente, algo que odio infinitamente son las etiquetas. No quiero dirigirme a ningún público en concreto, mi ropa es apta para todo el mundo, por eso mismo me gusta tener una variedad de diseños y precios. Para mí era muy importante que al cliente el precio no supusiera un impedimento. Hay diseños que quizás por exquisitez de tejido se ven un poco más elevados, pero por eso mismo hice el apartado más deportivo, aun así cuidando el detalle, ya que tanto el algodón como el tinte es ecológico.

L.V.C.: ¿Cómo te gustaría definir tu estilo? ¿Y a ti mismo?

L.M.: Mi estilo quizás es más clásico, pero dándolo ese giro extrovertido, ese aire de atrevimiento que hace que la prenda se perciba distinta, pero que a la vez no te posiciona para nada en un ambiente futurista. Es como masculinizar a esa señorona seria y elegante una tarde de merienda.

L.V.C.: ¿Cómo empezaste a coser?

L.M.: Empece de pequeño cosiendo unas cintas que teníamos en la casa del pueblo, haciendo vestidos a las muñecas. Seguí con el punto de cruz y, una vez fallecidos mis abuelos, trajeron a casa la máquina de coser de mi abuela (ya alertándome mi padre de que si me veía usarla la tiraría a la basura). Así que aprovechaba cuando estaba solo para aprender cómo iba y llamando a mis vecinas para que me enseñaran a enhebrarla… Ahí cogí unos patrones de una revista de hacer disfraces e intenté descifrar y sacar un abrigo. Junté con pespuntes todos los trapos de algodón que había en casa (de limpiar cristales) y recorté el patrón de esas uniones para hacerme yo mismo las pruebas. Todo ese movimiento era para poderme hacer un disfraz copiándome un outfit de la reina Isabel ll.

L.V.C.: ¿Qué significa para ti la costura?

L.M.: Para mí la costura es mi vida, es lo que me hace volar, es lo que me distrae, me apacigua y me ilusiona, me permite crear algo desde una materia base, algo que llega de un principio y llega transformado al final, me hace sentir válido y lleno.

L.V.C.: ¿Tienes alguna anécdota divertida relativa a tu aprendizaje en costura? 

L.M.: La verdad que mi anécdota más divertida es que estudié en una escuela (ICM Institut Català de la Moda) y éramos como una familia. Por las tardes, que era cuando yo estudiaba patronaje industrial, tuve una profesora que fue como una segunda madre. Me tenía como el niño del taller y llegué a disfrutar tanto y sentirme tan bien que supongo que esa ilusión fue la que hizo que nunca perdiera las ganas de seguir aprendiendo al lado de esa gente. Es cierto que la profesora, Mercè, veía muchísimo interés y muchísima curiosidad en mí y estaba al tanto de enseñarme cada detalle, por minucioso que fuese, para que pudiese aprender como si ya saliese formado de un taller. Aún recuerdo cómo se reían entre ellas cuando yo mismo me probaba los vestidos y faldas del muestrario del libro.

L.V.C.: ¿Cuáles son tus mayores fuentes de inspiración en tu proceso creativo?

L.M.: En cuanto a las formas, me inspiro mucho en antiguos diseñadores como es en este caso Balenciaga, que me ha tenido siempre enamorado, Chanel, Dior, Yves… Y me dejo llevar también mucho por imágenes históricas, muebles, porcelanas o momentos que me creen sentimiento… Siempre todo lo que hago me gusta desviarlo al campo personal y crearme alguna fantasía en mi cabeza para que cada cosa tenga atada una historia.

L.V.C.: ¿Con qué te quedas de tu paso por el concurso? ¿Qué aprendizajes técnicos y personales te llevas?

L.M.: La experiencia, tanto de haber conocido a los jueces como a Raquel Sánchez Silva, y a todo el equipo que hay detrás de cámaras. Recuerdo perfectamente también a las cocineras, ya que nos hacían unas comidas riquísimas y me llenaban el plato de patatas fritas y, sobre todo de las pruebas exteriores, porque me encanta salir y descubrir nuevos sitios. Nos llevaban a sitios verdaderamente maravillosos que quizás si no hubiese sido por ellos no hubiese conocido.

L.V.C.: ¿Cómo te gustaría ser recordado tras tu paso por el programa?

L.M.: Me gustaría ser recordado como una persona fiel y leal, ya que creo que es lo que soy y he luchado muchísimo por mantener mis principios costase lo que costase. Aparte de eso, también me gustaría que la gente me recordara porque les gustasen mis diseños y las prendas que confecciono.

L.V.C.: ¿Crees que Maestros de la Costura servirá para poner en valor la artesanía en la costura?

L.M.: Creo que Maestros de la Costura da una visibilidad de un trabajo super importante en España, el cual la gente ya casi desconoce, pero deben saber que ese trabajo fue el que hizo que el país saliese adelante después de la guerra y puedan ver lo que cuesta hacer una prenda que al fin y al cabo es un arte.

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