Vanessa Alegre, creadora de Chispón, marca de artesanía textil zaragozana - La Voz de las Costureras
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Vanessa Alegre, creadora de Chispón, marca de artesanía textil zaragozana

«La artesanía es libertad, es poder decidir lo que haces»

Foto: Noemi Martínez Pérez.

Las populares camisetas de cabezudos de Chispón, que tanto gustan entre los niños de Zaragoza, son parte de las creaciones de Vanesa Alegre, diseñadora gráfica aragonesa que hace siete años fundó su línea de artesanía textil. Una marca llena de color dirigida principalmente al gusto infantil masculino en el que los dinosaurios, piratas, arañas y todo tipo de personajes llenos de dientes compiten por llenar los roperos de los niños de Zaragoza de ilusión y fantasía.

La marca de artesanía aragonesa Chispón se creó hace siete años con la imagen de la conciliación como telón de fondo. La necesidad de horarios flexibles que surge con la llegada de los hijos marcó la aparición de esta línea de ropa y complementos infantiles, que tuvo germen con el nacimiento de la primera de las dos hijas de Vanesa. «Cuando nació mi hija mayor dejé el diseño gráfico por los horarios de trabajo, trabajaba 12-14 horas diarias, no podía ser», recuerda.

Los populares cabezudos de Chispón. Foto: Noemí Martínez.

La carrera profesional de Vanesa se había desarrollado entre imprentas y estudios de diseño gráfico, pero no fue hasta la pérdida de su madre cuando tuvo la necesidad imperiosa de dar un vuelco a sus proyectos vitales y buscar el sustento en una actividad que le permitirá estar con sus pequeñas. «Cuando falleció mi madre, como ya no contaba con nadie que atendiera a las niñas cuando se ponían enfermas –y no podían ir al colegio-, se me ocurrió la idea de ponerme por mi cuenta. El tema de las camisetas ya lo estaba rondando cuando estaba en la imprenta, pero entonces lo que quería hacer eran camisetas infantiles con mis diseños en serigrafía, porque era lo que yo conocía. Pero a raíz de lo de mi madre, empecé a informarme, descubrí la técnica de la aplicación textil y me gustó», explica.

Cabezudos como artistas de cine

Chispón es conocido, entre otros trabajos, por las camisetas de cabezudos, tan populares entre los niños de Zaragoza. Una colección que nació por casualidad y que tuvo un éxito que ni la misma artesana esperaba. «Hace seis años una mamá me pidió una camiseta de El Morico. Nunca se me había ocurrido sacarlas a la venta porque a mis hijas le daban terror los cabezudos, me pareció raro que a un niño le gustaran. Y ahora son como actores de cine, los niños se hacen fotos con ellos… es una pasada. Hace tres años, en una feria del Pilar, probé a sacarlas a la venta. Y la verdad es que no vendí otra cosa en temática de niño. A raíz de ahí comencé a hacer camisetas de nueve cabezudos, es lo que más vendo ahora mismo», apunta.

Vanesa frente a Zaragoza Olé, tienda situada en la Plaza del Pilar de Zaragoza donde vende parte de su producción. Foto: Noemí Martínez

A la popularidad de las camisetas de cabezudos le siguen las dirigidas a convertirse en souvenires, que vende a lo largo de todo el año en Zaragoza Olé, una tienda radicada en plena plaza del Pilar. Un espacio al que se unen su panpage de Facebook y las ferias a las que acude todos los años: feria de las fiestas de El Pilar, Feria de Artesanía de Navidad en el Auditorio, San Jorge y la Feria Medieval, todas ellas radicadas en la ciudad de Zaragoza. Y a los que también se suman las coronas y pasadores que comunión que fabrica y vende a través de https://kissofkid.com/ o su página, https://www.chispon.es/.

Costurera de tradición y por empeño

Vanesa comenzó a coser tras la pérdida de su madre, un aprendizaje al que se dedicó en cuerpo y alma. «Mi madre, sobre todo, bordaba. Antes de fallecer estuvo intentando enseñarme a coser a máquina y me dejó por imposible. A raíz de perder a mi madre se me metió en la cabeza que tenía que aprender, me cargué su máquina –una Singer a pedal-. Mi marido unas navidades me regaló una máquina moderna y con el libro de instrucciones me senté y me dije “yo tengo que aprender”. Porque aparte de las camisetas, que las coso a mano, quería hacer más cosas. Aprendí y empecé a hacer mochilas, monederos, riñoneras…», recuerda.

Y, sobre todo, camisetas, llenas de color, y de niño. «Lo que más vendo es de chico, porque de chico en las tiendas se encuentra muy poco. Y eso que ahora parece que se han haciendo diseños más vistosos», explica. La mayoría de sus ventas tienen que ver con prendas y objetos dirigidos a niños menores de seis años aficionados a los «dientes. A esas edades les gustan los dientes: hago muchas arañas que tengan dientes, dinosaurios, tiburones…», comenta simpática.

Camisetas de chispón. Foto: Noemí Martínez

Las camisetas de Chispón llevan aplicaciones basadas en diseños propios, cosidas a mano y con detalles dibujados con pintura textil. Aunque también realiza trabajos íntegros en pintura únicamente por encargo, generalmente con motivos que no se encuentran fácilmente en el mercado, como el Inspector Gadget, popular hace un par de décadas, pero difícil de encontrar hoy en día en camiseta infantil. Y es que tal y como reconoce Vanesa, «la compra en feria es compra de impulso», por lo que todo aquello que requiera de mayor profusión, y que por lo tanto su precio sea mayor, no es la más indicada para esos espacios.

Chispón significa libertad

El gusto por la artesanía está en alza, por lo que iniciativas como Chispón encuentran acomodo en el mercado. Cada vez más personas buscan producto artesano por el deseo de «encontrar algo diferente. Yo también busco telas vistosas, para que no sea lo típico que ves en una tienda. Además, yo soy muy colorista, en mi stand no verás muchas cosas en tonos pastel. Únicamente las camisetas de la Virgen, porque a la gente le gusta usarlas más para vestir», explica.

Además de ser artículos únicos, los textiles artesanos pueden pasar de un niño a otro sin perder calidad. «Me dicen que las mochilas duran toda la etapa de Infantil. Las de poliéster en tres lavados se deshilan. Yo procuro comprar lonetas buenas, para que duren. Con las camisetas me pasa lo mismo, busco camisetas que tengan calidad. A mí me han dicho mamás: “es que la ha llevado él, la ha heredado el hermano, y ahora la ha heredado el primo”», apunta.

Un trabajo creativo y artesano que para Vanesa va más allá de servir como medio de vida y sostenimiento. «Para mí es libertad, principalmente. Poder decidir lo que haces. Desde que estudié diseño gráfico siempre he querido hacer cosas de niños, de hecho, el proyecto que yo hice en el módulo fue el diseño de la imagen corporativa de una tienda infantil. Y cada vez que me pedían un trabajo libre, hacía siempre temas infantiles», rememora, tal vez, comenta, «porque soy un poco infantil yo también –ríe-, a la hora de dibujar siempre me salen cosas más infantiles. De hecho, cuando me piden una cosa un poco más seria me cuesta».

Prendas a la venta en la tienda Zaragoza Olé con diseños de Vanesa. Foto: Noemí Martínez.

Chispón se ha especializado en temas asociados al gusto infantil masculino, aunque también diseña motivos femeninos clásicos, incluso dibujos de “chico” que gustan a niñas. «Vendo también para niñas que les gusta la temática de niño, pero a las que las hechuras de las camisetas de niño les resultan muy grandes. Hay clientas que me dicen “en esta camiseta entallada me puedes hacer una araña, un dinosaurio”, porque a su hija no le gustan las princesas», expone.

Los cabezudos y los animales llenos de dientes que fascinan a sus pequeños clientes son parte de los diseños de la marca zaragozana, a la que cada año se incorporan nuevos motivos. «Cada año voy haciendo cosas nuevas. Ahora me he centrado bastante en el tema cabezudos. Me pidieron el otro día El Boticario y El Robaculeros, que no los había hecho, aprovecho el patrón y para el próximo Pilar ya haré más camisetas. En verano que no llevo cabezudos siempre hago algún modelo nuevo de animales. La verdad es que me gusta más hacer cosas de chico», indica.

Un pequeño baturrito. Foto: Noemí Martínez.

Chispón lleva siete años en marcha y ya es muy popular entre los habituales de la artesanía en Zaragoza. Una iniciativa que nació de la necesidad de conciliación y que se convirtió en lo que es gracias al recuerdo de unas clases de costura inconclusas y el deseo de celebrar un bello legado materno. Unos sólidos cimientos que han hecho de esta marca zaragozana una de las favoritas en el circuito de ferias de la ciudad aragonesa.

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